Estado y economía

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El tema del “Estado” siempre ocupó el centro del debate sobre la economía, al punto que las diferentes escuelas de pensamiento en esta materia se han definido de acuerdo a la menor o mayor importancia que implica la intervención estatal.

En los albores del capitalismo, Adam Smith y David Ricardo fundaron la “escuela clásica de la economía”. Para ellos el Estado debía limitarse a crear las condiciones adecuadas para que una “mano invisible” establezca el equilibrio entre lo que se debe producir y consumir.

Posteriormente, Carlos Marx y Federico Engels dieron origen a una escuela que otorgaría al Estado un papel absoluto en el proceso económico. Para ellos, o al menos para los marxistas del “socialismo real”, la planificación estatal debía sustituir al mercado en la función de equilibrar la oferta y la demanda.

Para los poco convencidos del capitalismo clásico y del socialismo marxista, John Maynard Keynes se convertiría en la figura egregia. Su escuela económica planteó la fórmula mágica de “capitalismo más Estado”. Parecía que por fin la humanidad había encontrado su derrotero; no obstante, el modelo tuvo su paro cardiaco; pues, el obeso Estado se había pasado de la raya.

Entonces le llegó el turno a Milton Friedman, el padre del neoliberalismo; quien desempolvó la tesis clásica del ” laissez faire “, otorgándole al Estado el modesto papel de gendarme del sistema económico. Toda receta sería buena, siempre y cuando el Estado se “modernice”, es decir, desaparezca de la economía.

También al modelo neoliberal y privatizador le llegó su decrepitud y Friedman pasaría de héroe a villano en casi todas las economías capitalistas del mundo ¿Y ahora qué? parece ser la pregunta del millón. La humanidad ha probado todos los modelos económicos posibles para la tan decantada justicia social y esta no ha llegado todavía…

grortiz@utpl.edu.ec; gortizhidalgo@yahoo.com

Artículo publicado por Diario “La Hora” de la ciudad de Loja, el jueves 29 de marzo del 2012.

Derechos Humanos

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La noción de Derechos Humanos se basa en el respeto a la dignidad humana (fuente de todos los derechos); esto es, a las facultades que tiene todo ser humano para realizarse personal y socialmente.
 
Son inherentes a la persona, es decir, tenemos derechos por el solo hecho de ser parte de la especie humana. En consecuencia, todas las personas, sin discriminación alguna, somos sujetos de derechos, sin que pueda menoscabarse ninguno de ellos, ni por parte de nuestros semejantes, ni por parte de quienes ejercen el poder.

Los Derechos Humanos son valores, principios y normas, basados en la dignidad de la persona, que la protegen contra los abusos del poder y permiten una convivencia social más justa. Estos se encuentran positivados, es decir, convertidos en normas, en los instrumentos internacionales, Constituciones de los Estados y en las respectivas legislaciones secundarias.

El conjunto integral que conforma el sistema de valores, principios y normas agrupados como Derechos Humanos tiene su referencia en los cambios económicos, sociales, ideológicos y políticos que han operado en la sociedad a lo largo de su historia.

Desde un punto de vista metodológico, es posible agrupar cronológicamente a los Derechos Humanos por generaciones. Tanto los derechos civiles y políticos; los derechos económicos, sociales y culturales; y, los derechos colectivos, son fundamentales para construir democracias que tengan como base la justicia, el desarrollo, la paz y la equidad.

Los Derechos Humanos no solamente deben ser proclamados y aceptados, sino que deben ser respetados y aplicados en forma efectiva. De ahí la importancia del “Estado Constitucional de Derechos y Justicia” establecido en la Constitución de la República del Ecuador, diseñado para garantizar, como su más alto deber, el efectivo goce de los derechos de las personas.

grortiz@utpl.edu.ec; gortizhidalgo@yahoo.com

Artículo publicado por Diario “La Hora” de la ciudad de Loja, el jueves 15 de marzo del 2012.

Ley para el Central: el manejo de las reservas, lejos de los controles

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Fue muy interesante el contrapunto que mantuvieron por TN (Palabras más, Palabras menos) Roberto Feletti y Ricardo López Murphy sobre el cambio de la Carta Orgánica del Banco Central.

El presidente de la comisión de Presupuesto de Diputados destacó, como ayer lo hizo la presidenta del Banco Central, que esa modificación es esencial para direccionar el crédito y para que el Central deje de tener como objetivo principal la defensa de la estabilidad de la moneda (luchar contra la inflación) y sea activo en la orientación del crédito para impulsar la actividad económica.

Feletti, ex viceministro de Economía y de convicciones heterodoxas, fue expansivo a la hora de destacar los logros en materia económica a partir de 2003, destacando el crecimiento, la suba del consumo y la baja del desempleo.

Lo que nadie preguntó es por qué si hubo tan buenos resultados estando vigente la actual Carta Orgánica del Banco Central, ahora constituye un escollo para que el país pueda seguir creciendo .

López Murphy tuvo una respuesta categórica sobre el porqué de la urgencia oficial: el Gobierno necesita plata y por eso quiere disponer con la mayor libertad posible de las reservas del Central .

El ex ministro de Economía (todo un economista ortodoxo) fue más allá al decir que el Tesoro Nacional afronta un déficit importante e intentará cubrirlo con el uso de las reservas del Banco Central.

Y que, como la caja de los dólares se había secado, no le quedó otra que aplicar los controles cambiarios para impedir que la gente compre divisas y los importadores puedan pagar sus compras con fluidez.

Para López Murphy, como para la mayoría de los economistas, el Gobierno entra en zona clara de déficit fiscal y de menos afluencia de dólares , lo que perfila un nuevo escenario de menor crecimiento para este año.

En su presentación de ayer en el Congreso, Mercedes Marcó del Pont destacó el bajo nivel de crédito que tiene la economía argentina, en el intento de marcar que con la reforma de la Carta Orgánica del Central se tenderá a crear un mercado de crédito de largo plazo como lo tienen los países desarrollados.

En general, ni la presidenta del Banco Central (por obvios compromisos políticos) ni los impulsores de cambiar las normas ponen el acento sobre el flagelo que para todo mercado de crédito implica una inflación alta del 20% anual como la que se registra en las mediciones que realizan las provincias.

El crédito no creció, entre otras cosas en el mercado doméstico, porque hay desconfianza. La gente ahorra en dólares y en los últimos cuatro años salieron del país US$ 60.000 millones.

Distinta es la foto financiera de la actualidad con la que los funcionarios se entusiasman .

El cepo al mercado de cambios fue modificando las condiciones, crecieron los depósitos en pesos y la tasa de interés para grandes depósitos que hace un mes superaba 15% , ahora está levemente por encima de 13% .

Tal es la convicción de que el dólar se quedará quieto (la expectativa de los economistas es que no crezca más de 10% en el año) y que las restricciones para comprar dólares se mantendrán, que los bonos en dólares con vencimientos de corto plazo se transformaron en vedettes financieras .

Operadores y empresas creen que esos títulos públicos se mantienen como una de las pocas vías que existen para hacerse de divisas.

Una de los puntos que más dudas presenta el proyecto de reforma a la Carta del BCRA (para los bancos es el mal menor ya que la prefieren a que se cambie la ley de Entidades Financieras) es que ahora será el directorio del Central el que según algún criterio que hasta ahora se desconoce y que, presumiblemente, el público desconocerá, establecerá cual es el nivel de reservas “óptimo” para la economía .

¿Será el equivalente a 6, 10 o 12 meses de importaciones? ¿Estará en función de los pagos que el Tesoro deba realizar? Es mucho el poder discrecional que gana del Central y, encima, prometen reducir el volumen de información sobre las variables monetarias y financieras que le darán al mercado.

La visión oficial es que estos cambios, además, buscan favorecer que la gente ahorre en pesos y se saque de la cabeza la idea de hacerlo en dólares .

Quedan varias dudas. Una de ellas es la siguiente: qué pasa si el Gobierno decide utilizar las reservas del Central para cancelar deuda con acreedores y financiar al Tesoro. Los dólares podrían menguar, y frente a una economía con menos dólares y muchos pesos, probablemente a los ahorristas se les refresque la memoria sobre en qué moneda quieren ahorrar .

Pese a que a la Presidenta de la Nación no le gusta que se hable de que a la Argentina le va bien por el viento de cola, lo concreto es que la tonelada de soja cuesta US$ 486 y no US$ 404 como estaba a fines del año pasado.

No es poco. Eso garantiza una buena base de dólares para transcurrir 2012.

Pero crecer con confianza es otra cosa .

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